Bescanó
En una parcela de tan sólo 300 m², afrontamos el reto de construir una casa que maximice el espacio del jardín y que permita a la pareja vivir plenamente en la planta baja cuando los hijos se hayan ido. Por eso, la habitación principal se encuentra en la planta del jardín, garantizando comodidad y accesibilidad a largo plazo.
La planta primera no sólo alberga el programa necesario para los adolescentes, sino que también genera un gran porche orientado al sur. Este espacio se convierte en una segunda sala de estar en verano y, en invierno, permite que las grandes aberturas funcionen como un gran radiador pasivo, aprovechando al máximo la luz solar. El imponente voladizo de 3 metros, junto con la singular geometría de la cubierta, otorgan un carácter inconfundible al edificio.
Por normativa, la cubierta debe ser de teja, pero su forma peculiar responde a dos necesidades: integrar placas fotovoltaicas en la vertiente sur y conectar la planta primera con la parte más baja de la cubierta. Esta sinuosidad crea un volumen interior amplio y diáfano, generando una sensación de amplitud a pesar de la superficie reducida.
El resultado es una arquitectura con identidad propia, donde la forma de la cubierta evoca, en nuestro imaginario, el perfil de Moby Dick.
Bescanó
En una parcela de tan sólo 300 m², afrontamos el reto de construir una casa que maximice el espacio del jardín y que permita a la pareja vivir plenamente en la planta baja cuando los hijos se hayan ido. Por eso, la habitación principal se encuentra en la planta del jardín, garantizando comodidad y accesibilidad a largo plazo.
La planta primera no sólo alberga el programa necesario para los adolescentes, sino que también genera un gran porche orientado al sur. Este espacio se convierte en una segunda sala de estar en verano y, en invierno, permite que las grandes aberturas funcionen como un gran radiador pasivo, aprovechando al máximo la luz solar. El imponente voladizo de 3 metros, junto con la singular geometría de la cubierta, otorgan un carácter inconfundible al edificio.
Por normativa, la cubierta debe ser de teja, pero su forma peculiar responde a dos necesidades: integrar placas fotovoltaicas en la vertiente sur y conectar la planta primera con la parte más baja de la cubierta. Esta sinuosidad crea un volumen interior amplio y diáfano, generando una sensación de amplitud a pesar de la superficie reducida.
El resultado es una arquitectura con identidad propia, donde la forma de la cubierta evoca, en nuestro imaginario, el perfil de Moby Dick.






